El trabajo de esta semana se ha centrado en la comunicación: La importancia del lenguaje en la comunicación interpersonal e intrapersonal. En los problemas que presentan las familas con sus adolescentes, la primera dificultad que me encuentro es la imposibildad que madres y padres manifiestan a la hora de comunicarse. En unos casos porque el adolescente de aisla y no quiere tener ningun tipo de conversación con sus progenitores, y en otros casos, el nivel de conflicto les lleva al enfrentamiento contínuo. Las dos situaciones terminan agotando a las familias y les produce un gran sentimiento de impotencia.

Esta semana durante uno de los talleres psicoeducativos a padres y madres, Robert, un padre de dos estudiantes de ESO, manifestaba lo desorientado que se sentía.  Los dos motivos principales son: la imposibilidad de establecer una comunicación «normal» con su hijo, al que han presentado como «paciente designado», y la dificultad de comprender la conducta evitativa de su hija. Rober se define a sí mismo como un gran líder de equipos en su trabajo y también en las actividades de ocio, ya que ha sido entrenador de varios equipos durante toda su vida. Pero en casa se siente frustrado, impotente y cansado porque no encuentra la solución a los problemas que «sus hijos le están generando». La desesperación en la que se encuentra le ha llevado a cuestionarse y poner en duda su estilo educativo.

Alis, al igual que Rober, ya no sabe qué más hacer para que la situación cambie, por eso han pedido ayuda y orientación psicológica. La propuesta inicial es comprometerse a modificar la forma de comunicación verbal: gritos e insultos, y la no verbal: gestos, posturas y miradas. Tendrán que incorporar un nuevo lenguaje hasta ahora desconocido, expresiones como «lo siento», «me gustaría» en lugar «tienes que».  Además, y según dice Robert, «será lo que más le va a costar», se comprometen a aprender a «hablar de los sentimientos» que les produce las acciones de los demás, y también a poner el foco y reforzar las conductas apropiadas.

Todo un reto para las familias con adolescentes. Lo importante es que vayan comprobando los resultados una vez que comienzan a incorporar los cambios en la comunicación.