Cada día es un reto, en ocasiones, las personas a las que queremos ayudar ponen a prueba nuestra capacidad. Ante las dificultades que nos presentan determinados casos, intentamos parar y reflexionar sobre lo que es más adecuado en nuestra intervención. Es importante reconocer nuestros límites, tanto como conocer nuestras habilidades y reconocer los beneficios que aporta este trabajo.

Cuando ayudamos a las diferentes personas en Fundación Viva se activa una emoción, en determinadas ocasiones esa emoción  puede ser un sentimiento de fuerza que prevalece sobre las dificultades que hay que afrontar en cada uno de los casos. Esa fuerza nos empuja a seguir trabajando para contribuir al bienestar de las personas. Esta recompensa emocional, es la que nos mantiene cada día al lado de quienes nos necesitan, y eso da sentido a la labor de Fundación Viva.

Todas las personas que formamos Fundación Viva trabajamos para dar apoyo a personas vulnerables en los ámbitos de la educación, la salud y la vivienda. Y vamos a seguir haciéndolo aunque en ocasiones se presenten más dificultades de las esperadas.

Juntos construyendo sueños