Los problemas de conducta en la infancia y adolescencia son una de las causas más frecuente de consulta. Se debe en parte, a que a menudo causan disfunciones en la familia, en el centro escolar y en el contexto social. En ocasiones, si no se atiende a tiempo, puede derivar en la forma de psicopatología que más se asocia con violencia y delincuencia, como en los casos de la violencia intrafamiliar ascendente.
Este tipo de violencia, definida como conductas reiteradas de violencia física, psicológica o económica dirigida a los progenitoras o aquellos adultos que ocupan su lugar, pueden ser educadores, tutores legales, abuelos,… se da en una diversidad de estilos educativos de las familias, aunque principalmente se manifiesta en el núcleo familiar MONOPARENTAL, la madre es la principal víctima de esta lacra.
El estilo educativo de las familias cohercitivo o autoritario puede producir en la infancia que la rabia y frustración se revierta en la etapa de la adolecencia, y es el menor el que toma el mando a través de la violencia. Por otro lado, la falta de límites y supervisión también generan conductas violentas. Complementario a esto, las características psicosociales del niño burbuja y carpe diem y los factores sosioculturales del adolescente en la actualidad, como la importancia de la imagen, a lo que se añade un factor individual como la falta de autoestima.
La sesibilización visibilización y prevención de este tipo de violencia se debe al sufrimiento que está produciendo en las familias que lo padecen.
A nivel psicológico, las manifestaciones de ansiedad, estres y sufrimiento de los jóvenes, por no ser capaces de gestionar la rabia generada durante la infancia. En el marco familiar, también repercute en los hermanos, los abuelos, y en general la familia extensa más próxima. Hasta el punto de llegar a rompense los lazos familiares si no existe una gran unión debido al aislamiento que se imponen por los sentimientos de culpa, vergüenza, indefensión que supone reconocer el problema ante los demás. Cuando la familia nuclear se aisla de la extensa y de los amigos es cuando hay mayor riesgo.
En la línea de tratamiento de la violencia intrafamiliar es vital la intervención temprana. Además, es importante trabajar con el entorno del menor, principamente con los familiares, de modo que sepan cómo tratarle. Se trabaja de forma integral con toda la familia.