Los problemas de salud mental se han convertido en uno de los principales problemas crónicos de salud atendidos en atención primaria. Tras la pandemia de la Covid-19, los problemas más prevalentes son los trastornos de ansiedad, los síntomas de depresión y las somatizaciones.

Los datos manifiestan la necesidad de implementar la atención psicológica desde la atención primaria y encontrar los mecanismos adecuados para derivarla a las diferentes especialidades de la salud mental. En la actualidad, solo se deriva a salud mental el 10% de los casos, por lo que que el abordaje del otro 90% restante se realiza en atención primaria. Además de que constituye una sobrecarga y saturación de los servicios, la mayoría de las personas atendidas no llevan un seguimiento adecuado de la patología.

A esto hay que añadir que, en la mayoría de situaciones, se prescribe medicación farmacológica como tratamiento habitual, sin la posibilidad de recibir ningún abordaje terapéutico, lo que puedo ocurrir es que el problema se cronifique. De hecho, según el último informe de la Junta Internacional de Estupefacientes sitúa a España, por segundo año consecutivo, a la cabeza internacional en el consumo de ansiolíticos y antidepresivos. En contraposición, la evidencia pone de relieve los beneficios de la intervención psicológica (terapia cognitivo-conductual) en términos de coste-eficacia, tanto a medio como a largo plazo.

A este respecto, Fundación Viva, una vez más, pone de manifiesto la importancia de incluir la figura del psicólogo clínico en atención primaria. Los beneficios que supondría, además de incidir directamente en el ahorro en términos de costes económicos y sociales, facilitaría la identificación precoz y por lo tanto, la intervención temprana de los trastornos mentales, reduciría  los tiempos de espera para recibir tratamiento adecuado, evitando complicaciones en la sintomatología del paciente y también evitaría la cronificación.

Fuente: https://www.infocop.es/view_article.asp?id=22792&cat=44