Fundación Viva en el trabajo de prevención y detección de la violencia, sigue a los profesionales que le dan voz y comparte la entrevista realizada por la periodista Sefi García de cadena Cope a la psicóloga Ana Altabás, pinchando en el siguiente enlace: Enlace a noticia

La intervención temprana es vital para que los menores víctimas de agresiones sexuales puedan volver a la normalidad cuanto antes. Una agresión detectada no debe silenciarse. Es un mito creer que es mejor olvidar. Además, es importante trabajar con el entorno del menor de modo que sepan cómo tratarle y protegerle.

En las sesiones de terapia intervenimos respetando los tiempos de los menores y de las familias. La exploración de los hechos se lleva a cabo mediante juegos y dinámicas no invasivas, donde se escucha lo sucedido, cómo les ha afectado y se les explica cómo les podemos ayudar.

Una característica que está presente en las víctimas es el sentimiento de culpa y de vergüenza. Se sienten responsables de esta situación porque no han sabido parar al agresor. Estas creencias pueden dar lugar a conductas que van desde el aislamiento a las autolesiones.

A nivel terapéutico es una realidad que se tiene que abordar. Se  trabaja para facilitar la expresión de las necesidades y la elaboración de la agresión sufrida. Al intervenir adecuadamente, los menores tienen la oportunidad de reparar el daño. Evitando así que permanezcan en situación de alerta contínua e hipervigilancia. Con el trabajo terapéutico se van modulando los sentimientos de impotencia, el miedo, el aislamiento, la culpa y las pesadillas.

En las sesiones de terapia con las familias  se les explica que es necesario intervenir para ayudar a los menores, se refuerza la importancia del rol parental para los menores. Les ayudamos a que fomenten la empatía con los menores, evitando que se sientan juzgados, creando un espacio en el que puedan liberar sus emociones y dándoles una vía de escape que minimice los daños.