Preparando los programas para la vuelta a las aulas de educación secundaria. Este curso el inicio viene acompañado de nuevos programas. Cada vez son más los centros educativos que promueven actividades para el aprendizaje significativo y experiencial que hace que los alumnos atiendan en las clases y puedan aplicar los conocimientos en el día a día. También se está incorporando a través de las actividades el cambio del lenguaje, un lenguaje inclusivo y medidas de acción positivas para la igualdad de género.

Desde Fundación Viva, en colaboración con las instituciones, contribuimos en la prevención la violencia de género. Los programas para los jóvenes están destinados a que aprendan a reconocer las conductas violentas, y tengan a mano recursos para poder denunciarlas. La educación es clave para combatir el acoso, los abusos y la violencia. Desde los centros escolares se denuncia la violencia de género porque tiene un efecto nocivo sobre la educación de muchos estudiantes de todo el mundo. La violencia de género en adolescentes que aparece a partir de la edad de los 15 años, suele ser una violencia psicológica, en la que se ejerce un control sobre la pareja revisando el teléfono móvil o la forma de vestir. Si no se da información sobre lo peligroso de determinadas conductas, los adolescentes llagan a normalizar este tipo de actuaciones. En estas ciscuntancias, los jóvenes no lo relacionan con violencia de género sino que lo interpretan como una muestra de afecto e interés hacia su persona.

A esto hay que añadir, los efectos de las tecnologías móviles, lo que pasa en el patio del recreo se traslada a las redes 24 horas 365 días al año. Es decir, el acoso entre iguales y la violencia de género suceden en un mundo virtual sin límites espaciales ni temporales, denominado ciberacoso. Algunas de las señales para detectar posibles casos en adolescentes dentro del aula pueden reflejarse en peores resultados en el rendimiento escolar, mayor distracción por una mayor atención al móvil en el aula, cambio del círculo de amistades o cambios de comportamiento, como aislamiento social.

Desde los centros escolares las medidas que se deben establecer comienzan por dar ejemplo y generar experiencias de respeto mutuo y conseguir la igualdad dentro del aula en términos de participación y poder. Desde Fundación Viva entendemos que un buen comienzo para ayudar a fomentar estas experiencias es promover mayor comunicación entre las escuelas y las familias, así como estas con otros agentes sociales, de forma que se aunen fuerzas y recursos para trabajar en la misma dirección.