En estos días de inicio de curso, nos reconforta enormemente cruzarnos por la calle con personas que colaboran que nos preguntan con entusiasmo cuándo empezamos los programas en su centro escolar. Es una respuesta que nos confirma que valió la pena cada esfuerzo y nos llena de energía por cómo hacemos las cosas.
Sabemos que la realidad no es fácil. Cada día presenciamos situaciones complejas y vulnerables. Pero también comprobamos que hay una fuerza imbatible para hacerles frente: un movimiento de miles de personas impulsadas por la dedicación a los demás.
Frente a la dificultad, este compromiso común es capaz de devolver la esperanza, cubrir carencias y reparar los efectos de la desesperanza.
Gracias a cada persona que colabora y nos apoya, esta cadena de ayuda sigue firme. En Fundación Viva acompañamos, cuidamos y generamos bienestar allí donde hace falta.
¡Empezamos este nuevo curso de trabajo en equipo y solidaridad!