El Día Mundial de la Alimentación se celebra cada 16 de octubre con el objetivo de concienciar sobre la importancia de una nutrición adecuada y el acceso equitativo a los alimentos como base de la salud.

Lo que comemos influye directamente en nuestro bienestar físico y emocional. Una dieta óptima puede llegar a sumar hasta 10 años a nuestra esperanza de vida. Pero alimentarse bien no significa simplemente consumir menos calorías o evitar ciertos ingredientes: la relación con la comida es mucho más compleja.

Establecemos vínculos emocionales con los alimentos, y a menudo atribuimos culpa a ciertos grupos como los carbohidratos o las grasas saturadas, sin tener en cuenta el contexto, las necesidades individuales o el equilibrio general de la dieta. Comer sano implica entender nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestras costumbres, no solo seguir normas rígidas.

Este día, impulsado por la FAO, nos invita a reflexionar sobre cómo mejorar nuestra salud a través de una alimentación consciente, informada y libre de prejuicios.