Una de las cuestiones que preocupa a las familias y educadores, es la dificultad de poner límites. En el taller Habilidades para la vida, muchas de las intervenciones manifiestan los conflictos intrafamiliares que genera el uso y abuso del móvil. El interés por este tema ha generado una propuesta para realización de una charla sobre las pautas a seguir con los menores que pasan muchas horas frente a las pantallas digitales. Fundación Viva continúa el trabajo de sensibilización sobre el uso responsable de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICS).
La gran preocupación que las familias tienen por el tiempo que los menores pasan en Internet, se traslada al ámbito escolar. Cada vez empiezan a usar los dispositivos digitales a edades más tempranas. Una exposición inadecuada a las nuevas tecnologías está relacionado con mayores niveles de ansiedad y depresión, insatisfacción, dificultades en el desarrollo, problemas para dormir, irritabilidad, aislamiento, obesidad, problemas de atención y concentración, desmotivación por los estudios…hasta llegar a producir fracaso escolar.
Para evitar llegar a sufrir estas consecuencias indeseables es necesario fijar límites, como se hace con cualquier otra situación. Cada familia establece cuales son los puntos a negociar y cuáles son los límites innegociables. El saber cuándo y cómo hacer las cosas, les genera seguridad y repercute directamente sobre la autoestima. Poner límites y decir no, es una forma de educar constructiva que se aprende con la práctica.
El trabajo educativo del adulto consiste en preparar a los menores para que afronten los retos desde pequeños. Por este motivo hay que destacar la labor del adulto como modelo de referencia que guia la conducta hasta que los menores son capaces de enfrentarse a la vida con sus dificultades y recompensas. La reflexión es: ¿qué ejemplo mostramos los adultos respecto al uso de los dispositivos digitales a los menores?