Una de las dinámicas grupales con la que más disfrutan los participantes de los Talleres de Educación para la convivencia entre iguales, es hacer preguntas relacionadas con aspéctos éticos y morales que activan el pensamiento crítico.
Antes de comenzar la dinámica hago la primera pregunta: ¿sabeis qué significa pensamiento crítico? Los estudiantes responden: criticar, decir lo que no te gusta, ….Pensar por uno mismo. Es una forma de promover el pensamiento del alumnado en la clase.
En cada una de las sesiones, es importante, tanto las respuestas como las intervenciones que se generan entre los participantes sobre los dilemas morales planteados. Al inicio se establecen las normas que deben seguir: respetar el turno de palabra y evitar juzgar las opiniones de los demás. Tienen que limitarse a expresar su opinión y si en algún momento, se sienten atacados, ya conocen la herramienta para hacerle saber de manera adecuada a los compañeros cómo se han sentido, por medio de la comunicación asertiva, habilidad que se ha practicado en sesiones anteriores.
Esta estrategia de aprendizaje basado en el pensamiento, enseñar a pensar, se está implementando cada vez más en los centros educativos. El rol del docente en esta actividad es la de mediador entre los estudiantes. Tratará de crear un ambiente adecuado para pensar, presentará la actividad y a los participantes, explicará las normas del juego, dará paso a las intervenciones de los participantes, fomentará la interacción en el aula, reformulará las aportaciones, recordará las normas si no se cumplen, y en el caso de que se produzca algún conflicto, actuará de mediador.
Entre otros aspectos, los participantes aprenden a respetar a los que piensan diferente, a crear rutinas de pensamiento, a perder el miedo a equivocarse porque nadie les va a juzgar, a aprender del error…
Para poder desarrollar el pensamiento crítico del alumnado se necesita una adecuada formación de los docentes y futuros docentes en este tema. Con esta estrategia en Fundación Viva estamos contribuyendo a cumplir con el Objetivo 4 de la Agenda 2030: Educación de calidad. Aumentar considerablemente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento.