En el Taller Habilidades para la vida en el que se aborda cómo Negociar con los adolescentes, dejamos la parte adulta a un lado y pensamos en la etapa de nuestra adolescencia. Comenzamos con la evaluación de las respuestas espontáneas ante situaciones cotidianas. A partir de este ejercicio práctico reconocemos nuestro estilo personal a la hora de afrontar los conflcitos con los adolescentes. Entre las respuestas típicas que encontramos están las que tienden a dar consejos, a justificar, a interrogar, a dar una opinón, a recriminar, a dar por hecho, a juzgar,..

Una vez realizado el ejercicio de autoconocimiento, entramos en las técnicas de la negociación. Siguiendo el Modelo de competencia, para preparar la negociación, previamente se practican técnicas de comunicación, la escucha activa, y la asertividad,  herramientas que también se han enseñado a los estudiantes en el Taller de educación para la convivencia entre iguales.

En la etapa de infantil los menores tienen una concepción de la realidad basada en las normas impuestas sobre todo por los padres y madres, y son consideradas inmodificables. Ya en la adolescencia, comienzan a percibir que las reglas se pueden modificar porque consideran que nacen del consenso entre los interesados. Este desarrollo en la concepción de las normas y reglas morales continúa durante todo el ciclo vital.

Es importante negociar, para resolver conflictos intrafamiliares, buscar soluciones conjuntas y llegar a acuerdos. Es importante porque les permite a los menores entrenarse como personas adultas, se sienten valorados al respetarse su opinión. Les ayuda a entender los motivos de la otra parte, a aprender a ceder, a diferenciar lo que es justo de lo que no es, a confiar en el criterio razonado de los adultos. En definitiva, con la práctica de las técnicas de negociación, se consigue que los menores respeten la autoridad ya que ven que sus propias decisiones son valoradas y se basan en criterios tan defendibles como los de los adultos.