Víctima, agresor y observadores de la violencia escolar, son los protagonistas de los programas de Fundación Viva. Teniendo en cuenta la cifra de los estudiantes que admite haberse visto involucrado en algún caso de acoso en su centro escolar, el 35%, entre los objetivos de Viva está el de contribuir en la formación de individuos capaces de aprender a resolver sus propios conflictos y prevenir la violencia en el contexto educativo.

Las medidas que los centros escolares implementan ante la prevención de la violencia deben estar incluidas dentro de un protocolo que involucre a todos los contextos de desarrollo de los estudiantes. Familia y escuela unidas en el tratamiento integral de los adolescentes para prevenir las relaciones abusivas y la violencia de género.

La prevención del maltrato físico y psíquico entre iguales juega un papel importante en la protección de los problemas de salud mental tanto de la víctima como del agresor. En la etapa de la adolescencia, los estudiantes se encuentran en un periodo de maduración psicológica precipitada en la actualidad por la influencia de las redes sociales. En pleno momento de experimentación emocional y búsqueda de equilibrio de emoción y razón, las figuras de referencia son muy necesarias, tanto como en las diferentes etapas evolutivas. Aparecen nuevos influensers que, en ocasiones, transmiten conocimiento y valores contrarios al modelo educativo recibido en la familia.

Los padres y madres atentos al fenómeno de los influensers, están preocupados porque se ha convertido en un factor de riesgo que altera el desarrollo psicosocial de los adolescentes. Destacando los patrones en los que se observa la violencia explícita, conductas de riesgo o pensamientos autolíticos. El abordaje terapéutico debe ser multidisciplinar, comenzando con un tratamiento específico para los adolescentes junto con técnicas de psicoterapia familiar, acompañado por programas de orientación al profesorado.