Una educación que englobe la enseñanza de competencias y habilidades para la vida, con el objetivo puesto en reducir los problemas de salud mental de las nuevas generaciones, es el nuevo paradigma que traspasa al actual que promueve la adquisición de conocimientos.
El impacto en la salud de los estudiantes en trastornos como ansiedad, depresión y angustia mental ha aumentado durante la situación de crisis sanitaria. A esto se ha añadido la imposibilidad de acceder a los servicios de atención habituales, la disminución de la actividad física, la alteración de las rutinas saludables, el aumento de los conflictos familiares y la exposición a los peligros del entorno digital no regulado.
La OMS ha publicado la guía para servicios de salud escolar (WHO guidenline on school health services) en la que concluye que es importante que se implementen servicios integrales de salud dentro de los centros escolares para proporcionar una red de protección adecuada a los estudiantes. En primer lugar, en los centros escolares es donde están la mayoría de los menores y jóvenes, además de que permite la implicación a las familias. En segundo lugar, centralizar los servicios de salud en los centros educativos proporciona mayor facilidad de acceso a las poblaciones desfavorecidas. En tercer lugar, se ha demostrado el efecto positivo que tiene este tipo de servicios sobre múltiples determinantes de la salud y el aprendizaje. Entre otros, porque mantener una adecuada salud mental está relacionada con la reducción de las tasas de abandono escolar y al aumento del éxito escolar, del rendimiento escolar, de las oportunidades futuras de empleo y de la productividad.
Otro motivo por el que se debería implementar la asistencia a los problemas de salud en los centros educativos es porque pueden controlarse mejor determinados problemas de salud física como la diabetes, el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición, y de salud mental como la ansiedad, la depresión y los trastornos del comportamiento, entre otros, si se detectan a tiempo.
Como se ha nombrado, son varias las razones para que se ofrezca el servicio de salud dentro de los centros educativos con el objetivo de impulsar y reforzar el valor de la salud de los estudiantes.
Los servicios de salud escolar deben ponerse en funcionamiento con actuaciones que incluyan una intervención a largo plazo y ser atendidos por personal cualificado. Actualmente, los centros educativos no cuentan con profesionales de la salud, ni física, ni mental, por lo que para esta adaptación se debería comenzar con colaboraciones externas como la que proporciona Fundación Viva.
Los centros educativos son esenciales para que al alumnado adquiera no sólo conocimientos teóricos, sino también habilidades socioemocionales, que proporcionan la base para un futuro saludable.