En España, el 58,3% de los jóvenes de entre 15 y 25 años reconoce sentirse inquietos, preocupados o ansiosos a menudo. Según los últimos datos disponibles de UNICEF, al menos 1 de cada 7 niños y niñas se ha visto directamente afectado por los confinamientos, bien porque ha sufrido alguna pérdida en su educación, o debido a la alteración de las rutinas, y el ocio han hecho que muchos menores sientan miedo, rabia y preocupación por su futuro.
Hay grupos especialmente vulnerables, como quienes ya tenían algún problema de salud mental previamente, las víctimas de acoso escolar o de violencia, los que han sufrido aislamiento, separaciones o duelos, los que están en riesgo de pobreza infantil o en familias en situación de desempleo.
Los problemas mentales diagnosticados, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ansiedad, trastorno de la conducta, depresión, trastornos alimentarios, esquizofrenia o autismo, pueden perjudicar considerablemente la salud, la educación las condiciones de vida de los niños y los jóvenes. UNICEF calcula que más de 1 de cada 7 adolescentes de 10 a 19 años en todo el mundo tiene un problema de salud mental diagnosticado. Las pérdidas debidas a los trastornos mentales que provocan discapacidad o muerte entre los jóvenes no son solo económicas, el impacto en la vida de los niños es incalculable.
Con el apoyo familiar y social del entorno, y con las herramientas educativas adecuadas, la mayoría de los menores serán capaces de normalizar sus vidas y tener una evolución positiva. El foco se pone en aquellos jóvenes cuyas familias carecen de recursos económicos y orientación psicológica para afrontar el problema.
Fundación Viva, desde un enfoque basado en la prevención, la promoción y el cuidado, actuamos para mejorar el bienestar psicológico de los niños, niñas y adolescentes, y proteger a quienes necesitan ayuda, a los más vulnerables. A través de los programas fomentamos una atención sensible y enriquecedora, dotando de recursos especializados y canales para que los menores puedan ser escuchados, y ofreciendo información a las escuelas de padres y madres para que ayuden a proteger la salud mental de la familia.
Fuente: Unicef.
