En Fundación Viva, desde el inicio del nuevo curso escolar las familias están demandando orientación para poder afrontar la convivencia con los  adolescentes. La adolescencia es una etapa de crisis, de cambios, de conflictos, de conductas arriesgadas, de gran intensidad emocional. El adolescente se siente en conflicto con la familia, con el contexto social, con el instituto, con los iguales consigo mismo.

En las sesiones de orientación familiar recordamos los principales cambios que durante la adolescencia se producen y también cómo podemos ayudar a los adolescentes en este periodo de transición.
Los c
ambios físicos y los cambios hormonales afectan al estado de ánimo. En ese paso de niño a adulto también se manifiestan cambios psicológicos. Habrá momentos de duelo por desprenderse del rol e identidad infantil, por un lado, esto supone la renuncia a determinados privilegios y, por otro lado, asumir cada vez más responsabilidades. Esta transición puede favorecer la aparición de conductas de aislamiento, de rabia, de frustración ,de rebeldía, sobre todo de incomprensión. A estos vaivenes emocionales le acompañan uno de los cambios de mayor relevancia para su desarrollo socioafectivo, como es la identificación con el gupo de iguales.

Todos estos movimientos hacen que el cerebro del adolescente esté en pleno desarrollo.  Las constantes fluctuaciones en el estado de ánimo, las contradicciones, la búsqueda de la propia identidad y de autonomía, la preocupación por conseguir la aprovación y aceptación en el grupo de iguales, la creencia de invulnerabilidad… llevan a las familias a situaciones que no llegan a manejar y por eso piden ayuda a los profesionales de Fundación Viva.

La familia que está inmersa en un conflicto, después de pasar por las sesiones de orientación, en las que aprenden nuevas formas para manejarlos, cambia su manera de ver el conflicto, reconoce que es una oportunidad para mejorar la convivencia y entender a los adolescentes.