Entre las acciones de este curso, se presenta el taller: los riesgos de las redes sociales, educación en el uso seguro y saludable de la tecnología.
Los menores son nativos en cuanto al uso, pero no sobre el “buen uso”. Utilizan los dispositivos con una gran destreza pero no saben utilizar su privacidad.
El objetivo es formar a los propios menores para que sean capaces de utilizar la tecnología de forma responsable. Esto engloba la educación, acompañamiento y protección de los menores en su proceso de aprendizaje digital. No siempre funciona la prohibición, lo que se busca es dotar de habilidades para que los menores puedan afrontar sus dificultades. Entre otras cosas, entrenar las habilidades sociales y la búsquea de ayuda cuando se vean implicados en un problema.
El enfoque basado únicamente en la evitación de riesgos puede ser un arma de doble filo. La sobreprotección a la que están acostumbrados algunos menores, puede convertirse en la mayor desprotección.
Cuando los menores que no han desarrollado una buena formación y adquirido estrategias para afrontar sus problemas, son más vulnerables a sus efectos, lo que puede conducir a problemas psicológicos y sociales.
-Acompañarles, vigilarles.
-La mayor medida es prepararles para el mundo que les va a tocar vivir.
-En la adolescencia: es inevitable que accedan a determinados contenidos para adultos.
-Vigilar, controlar, filtrar esos contenidos para evitar que accedan a los más “duros”.
En lugar de la prohibición, la solución está en aprender herramientas para ejercer el control parental.
En Fundación Viva trabajamos en los centros escolares que promueven el Bienestar cumpliendo con los Objetivos de la Agenda 2030.
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