Los límites que produce el envejecimiento no son los que determina la edad cronológica, sino los que imponen las capacidades físicas, psicológicas, emocionales y sociales de los adultos mayores. La edad cronológica marca un punto de corte arbitrario basado en un estereotipo limitado, que termina generando discriminación, inequidad y maltrato.
Llegar a la edad madura con diferentes vivencias nos muestra que la experiencia y las expectativas tienen mayor influencia sobre el comportamiento que la edad. Es necesario un nuevo marco de valores que reconozca que las personas mayores son activas, se ocupan de su salud, son fuente de sabiduría y serenidad, estándares de conocimiento y madurez emocional.
El proceso de envejecimiento psicológico no ocurre de igual manera que el envejecimiento biofísico, existen funciones psicológicas que se mantienen y otras incluso se siguen desarrollando a lo largo de la vida. El desarrollo, desde una perspectiva psicológica, continua mientras se siguen produciendo transacciones entre el organismo biológico y el contexto sociocultural.
Estudios psicológicos sobre la vejez han demostrado que existen funciones intelectuales que se mantienen con los años, y a su vez, existen ciertas formas de juicio y comprensión que se incrementan en la vejez. En relación a la investigación en el ámbito emocional, en la vejez existe mayor riqueza emocional y se incrementa el manejo adecuado de los afectos, aportando mayor bienestar. En el mundo afectivo los cambios que se producen con la edad dan como resultado una mejor elaboración emocional.
Desde esta perspectiva, se debe considerar a la edad madura como una nueva etapa de la vida con capacidades psicológicas, físicas y sociales que si se mantienen activas permiten a las personas mayores integrarse en la comunidad, con el objetivo de incorporar sus experiencias y también adaptarse a los cambios propios de la sociedad del conocimiento.
En las campañas de sensibilización en Fundación Viva se promueve la madurez activa y saludable, para mejorar la salud física y psíquica en “la década del envejecimiento saludable” entre 2021 y 2030, como la denomina la Organización Mundial de la Salud (OMS) .